En un escrito reciente, un columnista de la Arizona Republic argumentó que los opositores a la expansión de la Phoenix Civic Plaza y a la construcción de laboratorios en las universidades, carecen de la visión que tuvieron los gigantes políticos del pasado de Arizona, como Carl Hayden y John Rhodes. Segón el escritor, "Si hubiéramos escuchado a los opositores, California se hubiera apropiado de nuestra agua."
Este es un argumento que se repite mucho: cuando los promotores de inversiones póblicas encuentren oposición, ellos de inmediato se refieren al Salt River Project y al Central Arizona Project como ejemplos de inversión póblica que ha promovido el desarrollo económico. Pero, ?qué nos dicen en cuanto a los proyectos de inversión póblica de hoy? Muy poco, en realidad.
El SRP y el CAP fueron proyectos gigantescos, utilizando los rasgos geográficos singulares del Río Salado, Río Verde, y Río Colorado. Entonces, los planificadores de nuestras represas y canales tuvieron que sobreponerse a las barreras políticas de las jurisdicciones: condados, tierras tribales, y estados vecinos. El conflicto entre Arizona y California respecto a las aguas del Colorado fue tan grave que el Gobernador Moeur llamó a la Guardia Nacional de Arizona para prevenir la construcción de la Represa de Parker y el desvió de agua a Los Angeles. Dados problemas de ese tipo, es difícil imaginar que las iniciativas puramente privadas hubieran podido surtir a la región central de Arizona la cantidad de agua que el SRP y el CAP traen actualmente.
Pero las iniciativas privadas son perfectamente capaces de estructurar los tipos de proyectos que hoy desean los promotores de inversiones póblicas. Si los del Valle de Phoenix desean tener instalaciones para convenciones, o piezas de hoteles, hay docenas de centros turísticos, incluyendo los recién llegados: J.W. Marriott Desert Ridge Hotel, Westin Kierland, y Sheraton Casino Golf Convention Center. También, la ciudad de Phoenix puede hacer el centro más atractivo a los desarrolladores de hoteles reduciendo el impuesto sobre piezas de hoteles. Y los laboratorios atractivos para la inversión pueden también captar buena parte de los $150 billones de dólares anuales que han sido invertidos en aóos recientes por los inversionistas privados.
Además de las barreras políticas, las represas y los canales de Arizona fueron proyectos relativamente (tome nota del adverbio) fáciles de construir y administrar. Cuando la construcción de la Roosevelt Dam empezó en 1905, no había razón alguna para pensar que el mercado de agua en Arizona pudiera tener un cambio repentino, destruyendo la inversión en la represa. Fue lo mismo para el CAP en 1973.
Pero no hay garantías tales en los mercados de hoy. En el sector tecnológico, en el sector de inmobiliario, en la industria manufacturera, y en muchos otros sectores, los inversionistas y empresarios se enfrentan a una economía de incertidumbre radical. Esta incertidumbre también existe en el sector de la tecnología biológica ("biotech"), que ha creado una manía entre los planificadores arizonences. Tienen que ser flexibles, porque tienen que ajustar sus planes rápidamente a las demandas de los consumidores.
Nosotros los arizonences, sí tenemos que invertir en nuestra economía. Pero esas inversiones deben ser hechas acudiendo a los mercados privados de capital. La eficiencia relativa del capital privado está bien establecida: el rendimiento anual del capital privado, es tres veces superior al rendimiento anual del capital póblico. Y cuando una inversión privada va a la quiebra, los contribuyentes no tienen que pagar las pérdidas.
Para hacer más atractiva la inversión privada, Arizona se tiene que convertir en una región donde las firmas tengan la libertad de crear riqueza, y rápidamente puedan redirigir el capital a nuevas inversiones. Para crear ese ambiente económico, Arizona tiene que reducir sus impuestos y reducir también la pesada carga de la regulación a los negocios. Los resultados de 40 aóos de datos económicos, muestran que impuestos altos retardan el crecimiento económico. Para Arizona, la competencia más importante son Colorado, Nevada, Oregon y Tejas, que tienen cargas de impuestos más ligeras y atractivas que la nuestra.
Debemos agradecer a nuestros viejos amigos, el SRP y el CAP, y también, a los visionarios como Hayden y Rhodes. Pero ha llegado la hora de avanzar. Los visionarios sagaces de hoy no andan a la caza de las inversiones póblicas. Los visionarios de hoy reducen los impuestos y regulaciones.
--Tom Jenney es director de comunicaciones para el Goldwater Institute.


